VISITANDO EL PANTEÓN DE ROMA

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El Panteón de Agrippa, es el monumento más fascinante de Roma y uno de los más extraordinarios de la antigüedad.

Si tuviéramos que elegir un solo monumento para visitar en Roma, sin dudas, es éste.

Visitar el Panteón, nos produce un impacto, no sólo por su arquitectura y su antigüedad, si no por la sensación que tenemos cuando ingresamos.

Un imponente haz de luz solar atraviesa contundente, el ojo cenital, y choca contra el piso, las paredes, o la cúpula -dependiendo de la época del año y el momento del día.

La visión de esta columna de luz cayendo sólidamente desde el cielo, sorprende, y estremece. Ya que es la única luz directa que ingresa al edificio en penumbras, su majestuosidad, impresiona, y produce un efecto difícil de olvidar.

Panteon de Agrippa en Roma

El Panteón es un edificio de 1900 años de antigüedad, que se alza imperturbable, en el corazón de Roma, conviviendo con edificios contemporáneos, bares, y restaurantes. Su sombría fachada, y la calma que se respira en su interior, contrastan con el colorido de las edificaciones circundantes y el bullicio que lo rodea.

Una vez que atravesamos la columnata y los portales de bronce, entramos en otra dimensión, quizás en una intermedia, entre el cielo y la tierra. Se dice que Miguel Ángel lo describió como un diseño angélico, no humano. Palabra autorizada, cierto?.

Panteon de Agrippa en Roma

El Panteón es una de las obras más importantes de la historia de la arquitectura. Originalmente, fue construido en el año 27 AC. por Marco Agrippa, un importante general de César Augusto, más tarde su yerno. Entre sus muchos legados, Agrippa llevó a cabo numerosas obras de embellecimiento y mejora de los espacios públicos de Roma. Sin embargo, el Panteón original, fue destruido por incendios, y fue el emperador Adriano, quien decidió reconstruirlo en el siglo II, dándole crédito a Agrippa, según puede leerse aún, en el friso sobre el pórtico:

M·AGRIPPA·L·F·COS·TERTIVM·FECIT
Marcus Agrippa, Luciī fīlius, consul tertium, fēcit
‘Marco Agrippa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez, (lo) hizo’

Si bien el Panteón ha sido ampliamente estudiado, la función que cumplía sigue siendo incierta. Aunque se considera un templo pagano dedicado a los dioses, hay algunas teorías que sugieren su vinculación con lo astronómico, una representación de la esfera celeste, o un reloj solar.

Hay un interesante estudio realizado por Robert Hannah de la Universidad de Otago, Nueva Zelanda, y Guiulio Magli, del Politécnico de Milán, acerca del movimiento de la luz del sol adentro del recinto, a lo largo de un año. Ellos demostraron que el Sol se posa sobre determinados puntos dentro del Panteón, durante los equinoccios, los solsticios y alrededor del 21 de Abril.

Panteon de Agrippa en Roma Robert Hanna

Este día en particular, fecha de la fundación de Roma, el círculo solar, desciende hasta coincidir exactamente con la entrada del Panteón, emitiendo su haz de luz, hacia fuera, a través del pórtico. Se cree que este efecto luminoso, era utilizado por el Emperador, para hacer sus apariciones públicas, otorgándole un aura de divinidad. Estos investigadores también creen que el Panteón podría estar relacionado con el culto al Sol. Ya que se encontraron vestigios relacionados, y símbolos provenientes de Egipto, y se sabe que varios emperadores eran afectos a este culto.

Durante los meses de verano, al mediodía, se puede observar el haz de luz cayendo perpendicular al suelo.

Después de atravesar un lúgubre conjunto de columnas, y pórticos de bronce, entramos al imponente espacio circular. El diámetro de la circunferencia, es de 43 metros, y la cúpula tiene 43 metros de altura. El domo es una perfecta semi-esfera, que si la imagináramos completa, quedaría apoyada sobre el suelo.

Panteon de Agrippa en Roma Robert Hanna

En el cenit, está el oculus, una apertura circular de 8 metros de diámetro, que permite pasar los rayos del sol, la luz de la luna, y la lluvia. Fue construido con capas de hormigón, aligerando el peso, a medida que se acerca a la cúspide. Se cree que el oculus abierto, es lo que permite que la cúpula no se desplome. El piso está decorado por mármoles de distintos colores, formando figuras geométricas.

Panteon de Agrippa en Roma

Alrededor, hay una serie de ventanas ciegas y nichos, que habrían estado ocupados por estatuas de los dioses, Sol, Luna, Venus, Saturno, Júpiter, Mercurio y Marte. Hoy en día, esos espacios, son utilizados como altares. Precisamente el Panteón, fue el primer edificio antiguo transformado en iglesia, habiendo sido cedido por el emperador bizantino Focas Augusto, al Papa Bonifacio IV, en el año 608. Así fue que su uso continuado, permitió su preservación. Desde entonces, es la iglesia de Santa Maria ad Martyres. Aquí se hallan también las tumbas de los reyes Vittorio Emanuel II, y Humberto I, y la tumba del pintor renacentista Rafael. A pocos pasos de este último rincón, hay un espectacular candelabro de aspecto misterioso, que ejerce una atracción singular. Es como una especie de imán que no podrás dejar de contemplar. Al menos eso me sucedió a mí. No pude encontrar información acerca de su origen. Por alguna razón, también sentí una gran atracción hacia la tumba de Rafael.

Panteon de Agrippa en Roma

Visitar el Panteón es sencillo, ya que se encuentra a un paso de la Piazza Navona, y de las principales atracciones del centro de Roma. La entrada es gratuita, y no es necesario hacer fila. Puedes entrar las veces que quieras, a diferentes horas del día, para ver las variaciones de la luz. La visita te llevará el tiempo que desees. Quizás te encuentres con la sorpresa de que hay un concierto, o un coro. En ese caso, el recorrido es aún más especial.

Como en todas partes, la visita se disfruta mejor si hay poca gente. No es que no nos guste la gente, pero coincidirás conmigo que a veces resulta abrumador. A pesar de que se solicita continuamente por los altoparlantes mantener silencio, lamentablemente la mayoría no lo respeta. Apenas se escucha el mensaje, el murmullo cesa, pero al cabo de un minuto, va creciendo nuevamente. Me resultó interesante ver cómo a las personas les cuesta mantenerse en silencio. Creo que sería un buen sitio para hacer un experimento sociológico.

Pero, en los momentos en que logra mantenerse la quietud, la visita se vuelve fantástica.

El Panteón puede visitarse de:

Lunes a Sábados: 8.30-19.30
Domingos: 9-18
Festivos: 9-13
Cierra los días: 1 enero, 1 mayo y 25 diciembre
Durante las misas, los sábados a las 17 y los domingos por la mañana, no se permiten las visitas –es decir, recorrer libremente el recinto, pero sí puedes quedarte en la misa.

Fuente de las ilustraciones: Cornell University Library NY
arxiv.org

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