Imponente, rodeado de un entorno único, el hotel Llao Llao, es un “objeto de deseo” para muchos, que más de una vez fantaseamos con la idea de hospedarnos allí, mientras lo mirábamos de lejos.

Un día, los planetas se alinearon, y esa fantasía se transformó en una realidad. Y la experiencia de alojarme en el hotel Llao Llao fue tan reconfortante, que quiero compartirla.

Especialmente, porque todo el lugar es una clase magistral de hospitalidad. Las personas que trabajan en el hotel, lo hacen con tanta pasión, y respeto por su profesión, y por los huéspedes, que no se puede dejar de agradecer.

Confieso que no estaba muy segura de cómo iba a resultar la estadía. En general, la mayoría de los hoteles de mucha categoría, suelen tener un ambiente solemne y acartonado, que en un punto, termina resultando incómodo. Y yo iba en plan de relax total. Sin embargo, todas mis dudas se disiparon al poco tiempo de llegar al hotel.

El Llao Llao, logra un delicado equilibrio entre el lujo y la naturalidad. Cómo explicarlo … es una especie de lujo tranquilizador. El ambiente es ostentoso y exquisito, pero no sofoca. Y de algún modo, terminas sintiéndote como en tu casa (bueno, en realidad, como se sentirían los habitantes de Downton Abbey en su casa…). Te hacen sentir como una reina, con mucha sutileza. 

Mi parte favorita del día: bajar las imponentes escalinatas hacia el salón donde se sirve el desayuno. Todo es descomunal, las escaleras, el desayuno, los ventanales, el paisaje. Sin dejar de mencionar la comida de los restaurantes que es deliciosa, y el ritual de tomar el té de la tarde en el jardín de invierno,  una experiencia imperdible.

Todo es un mimo. Un placer de los sentidos. La piscina climatizada, está rodeada de un panorama extraordinario. El gimnasio tiene una vista imponente. En los jardines hay diferentes espacios para sentarse, senderos, y pequeños bosques como salidos de un cuento.  

Una extensa playa con su propio muelle, nos da la posibilidad de hacer distintas actividades en el lago. Además hay bicicletas disponibles, y muchas opciones de recreación.

El hotel cuenta con espacios interiores sumamente cálidos, y confortables. Desde salones de lectura con chimenea, hasta sillones y alfombras mullidas, y canastos llenos de manzanas como cortesía.

Me hubiera encantado hacer la visita guiada por el interior del hotel, para conocer más detalles de su historia (mi nerd interior me lo pedía a gritos) pero los cupos eran limitados, y no me permitieron anotarme (buahhh). No importa, volveré algún día e insistiré…

Adicionalmente, enfrente del hotel se encuentra Puerto Pañuelo, desde donde salen las lanchas hacia la Isla Victoria y Puerto Blest, algunas de las excursiones más lindas de la Patagonia. Si bien el hotel Llao Llao está alejado del centro de Bariloche, a pocos metros de la entrada, está la parada del bus que conecta el hotel con el centro, en aproximadamente media hora. Los buses tienen buena frecuencia, y el trayecto hasta el centro, es deliciosamente  ameno.

El hotel Llao Llao, fue para mí, una especie de all inclusive, sin serlo. Como fui en plan de descanso, pasé casi todo el tiempo en el hotel, en total, una semana. Me sentí muy cómoda y la experiencia fue encantadora.

El Llao Llao está en medio de uno de los entornos más lindos del mundo. Literalmente. Alrededor solo hay lagos, cerros, montañas, y bosques, que forman un paisaje celestial,  incomparable, y único.

Cuando me iba a dormir por las noches, pensaba en la magnificencia que me rodeaba. Fue un verdadero privilegio haber podido disfrutar esta experiencia.

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2 comentarios

  1. Muchísimas gracias!! Nos encantó tu post! Tus palabras nos llenaron de orgullo y responsabilidad!
    De parte de cada uno de nosotros, nuestro agradecimiento!

    1. Al contrario! Muchas gracias a ustedes!

      Un orgullo para mí, y un privilegio haber podido disfrutar de ese gran hogar que me cobijó por una semana. Espero volver pronto.

      Un abrazo para todos.